El Castillo de Eppstein


Dumas ha de llevarnos nuevamente a una de esas tertulias de ensueño, en donde cierto personaje ha de narrarnos una historia que obligadamente, según los invitados a la reunión, deberá de ser del género fantástico.

Esta vez hemos de conocer la historia de un antiguo lugar, hogar de una igualmente antigua familia alemana, que atravesarán la época de la Revolución Francesa, viendo primero todo desde lejos y luego un poco más cerca cada vez, cuando Napoleón salga no sólo a defender la revolución de quienes intentan sofocarla, sino a imponérsela a toda la Europa.

Pero no nos quedemos con la Historia, sólo es parte del período histórico en donde se llevan a cabo los hechos. En realidad es la familia Eppstein, sus viejas historias, su lúgubre castillo, sus leyendas y la maldición que sobre ellos arrojara el gran Merlín lo que nos ocupará.

Así pues, ésta no es sólo una historia de fantasmas y aparecidos, de muertos que no mueren y de gente que vigila a los suyos más allá de la tumba. Es el castillo en sí el que define esta narración como del género gótico, probablemente obtenida de otras fuentes pero debidamente dumasiada por la pluma de Alejandro Dumas.

Vive los varios episodios de la vida de la familia de los condes de Eppstein, todos vividos al interior de las murallas del antiguo castillo. Descubre si los juramentos de los moribundos pueden ser cumplidos por estos cuando la vida ha abandonado sus cuerpos y experimenta cómo cuando como por encantamiento, fantasía o realidad los seres de ultratumba aman más allá de la vida y sobre todo más allá de la muerte.