El Conde de Montecristo (1845-1846)


Novela costumbrista por definición, historia inmortal por obligación. ¿Existe acaso relato alguno que haya inspirado a tantas mentes y almas, pasadas y presentes, como "El Conde de Montecristo"?

Pero dejarle en el costumbrismo es poca cosa para una maravilla como ésta. En sus páginas están impresas, sí, las costumbres de Francia, de Italia, de Oriente Medio. Hay suntuosos bailes y cenas exóticas, matrimonios arreglados, eventos de sociedad; en fin las costumbres de la época.

Pero lo verdaderamente inmortal es la historia de Edmundo Dantés, el amante fiel, el marino excelente, el inocente amigo, el hijo pródigo; que será despojado de todo y de todos para ser sumergido en la más grande miseria que el ser humano es capaz de disponer para otro. Edmundo Dantés será víctima de la traición de muchas personas, cada cual obedeciendo a sus propios intereses.

Cualquiera diría que la historia de Montecristo es la historia de una venganza; pero es mucho más que eso, es la historia de un hombre atrapado por su pasado, que en lugar de sucumbir a la amargura e intentar vengarse violentamente como haría un hombre ordinario, pretende hacerlo de la manera más inverosímil posible.

Al descubrir lo que todo hombre debe aprender por fuerza: que la justicia por sí misma no existe y que lo peor que Dios podría deparar a sus victimarios sería una plaga de sapos, la muerte de sus primogénitos e incluso tornar el Sena en sangre, y nada de eso sería imposible, mucho menos suficiente; Dantés tomará el papel de Dios y aplicará la justicia que ha sido burlada.

Edmundo Dantés, convertido en el Conde de Montecristo es ahora un hombre superior, gracias a una instrucción minuciosa, a aliados que le deben el honor o la vida, y a una riqueza inconmensurable; se hará del extraordinario poder de traer de vuelta el pasado y usarlo contra sus enemigos.

Mientras la venganza y la justicia son administradas, Montecristo corre el riesgo de perderse a sí mismo. ¿Será que existe algo en el mundo que le haga creer que puede vivirse para algo más que sólo ser un ángel vengador?

Descúbrelo si es tu primera vez, vuelve a vivirlo si ya lo has hecho antes.

En esta perenne novela creada por Alejandro Dumas y Auguste Maquet; quizá la misma Providencia intervino para que esta historia fuese mucho más que sólo unas "Impresiones de Viaje", y así, dos mentes privilegiadas, que trabajando al unísono creaban sólo genialidades, pusieran "plumas a la obra" y nos legaran una de las más conocidas historias de la Literatura Universal; que trascendiendo el tintero, el papel y el tiempo, ha sido llevada a la pantalla grande, la televisión, los juegos de computadora, los cómics y dibujos animados en incontables ocasiones y épocas; sin incluir las que les seguirán...



Nota especial: Los cuestionamientos acerca de la continuación de "El Conde de Montecristo" son un tema recurrente en foros, blogs y demás espacios; siempre refiriéndose a una obra intitulada como "La Mano del Muerto".

De una vez y para siempre, te puntualizaremos que tal obra no fue escrita por Alejandro Dumas o ninguno de sus colaboradores; por las características propias de la misma necesario sería el ser un suicida literario para ultrajar de manera semejante su propio trabajo magistral.

La dicha obra fue escrita por Alfredo Hogan en 1853-54 en Portugal y erróneamente adjudicada a Dumas con el transcurrir del tiempo, quizá con fines comerciales. No siendo de la autoría de nuestro escritor, no la hallarás aquí.