Esta situación ha avivado las tensiones ya existentes en toda la Francia, despertando una lucha por el poder y se ha iniciado un lamentable pero necesario proceso: la guerra civil.
Los eventos transcurren paralelamente a la obra "Veinte Años Después" en donde se refieren los hechos llevados a cabo del lado de los hombres, pero que a diferencia de ésta demuestran sin lugar a dudas que la clase de guerra que las mujeres pueden llevar a cabo es menos sangrienta, pero mucho más temible.
Existen el partido de los príncipes y el del rey, es la guerra ordinaria. Pero las princesas ejercen su propia guerra de una forma extraordinaria ya que adicionalmente a las prácticas militares, delegadas a sus oficiales y caballeros; utilizan la intriga, la conspiración, la usurpación de identidades y como armas más terribles el amor, los celos, la ira y la venganza.
En el transcurso de "La Guerra de las Mujeres" - Tomo II, la guerra civil ha tomado un curso casi irreversible y los personajes intentan prevalecer a todo coste. Eventualmente todo en la vida de ellos se resumirá a salvar o perder al héroe de la historia; pero demasiados eventos están en movimiento, demasiadas personas intentan cambiar el destino de Francia, el suyo propio y el de nuestro hombre.
Tras su escape de París que hemos visto en "Veinte Años Después", Ana de Austria, el cardenal Mazarino y el mismo Luis XIV salen a combatir a sus enemigos con el aire de superioridad que caracteriza a quienes se saben poseedores del poder. Sólo a través de ver la realidad de la guerra civil, de lo que en verdad se ha transformado en La Guerra de las Mujeres, es que la reina regente y la princesa miden sus fuerzas ayudadas por la opinión mesurada de sus respectivos asesores masculinos.
Todo llegará a un clímax en donde es imposible determinar si la Providencia o la fatalidad, el amor o el odio, la venganza o la misericordia saldrán airosos.
A partir del trabajo de su eterno colaborador Auguste Maquet, Alejandro Dumas en su costumbre de "dumasiar la Historia" nos entrega una muestra más de su innegable identidad como el creador de la Novela Histórica, llena de intriga, romance, sarcasmo, aventura, comicidad y tragedia; que tras haber pasado por su pluma es poco menos que espléndida.



