La Paloma (1851)


Cuarenta y siete cartas han llegado a nuestro poder, no sabemos cómo ni por qué, pero las palabras contenidas en ellas pueden representar la felicidad o la desgracia de dos seres, la ventura o desventura de dos almas, y la continuación o el final de dos existencias.

De una de ellas hemos rescatado la siguiente frase:

“¡Dios mío! Vuestra justicia no se engaña nunca; pero los tiros que reserváis a los culpables, mal dirigidos alguna vez por un ángel invisible, alcanzan a los inocentes.”

Y cuando los inocentes pagan injustamente las deudas de los culpables, a veces la Providencia se encarga de corregir el desatino; pero no pudiendo intervenir directamente para no revelarse a sí misma, hace uso de ángeles, inspiraciones o quizá… una paloma.

La paloma es entonces la mensajera que a falta de traer revelaciones del cielo, se encarga de portar algunas de estas cuarenta y siete cartas, pero sobre todo, de llevar a cuestas una de las cargas más preciosas de que pudiesen depender dos seres.

Conoce esta bellísima historia nacida de la pluma de Alejandro Dumas, en el que es quizá su único intento de novelar una trama completa utilizando solamente esquelas, y que hoy ha sido rescatada del olvido para que tú la poseas para siempre.